miércoles, 31 de diciembre de 2008

Feliz año 2009

En estos días es interesante ver como todos, me incluyo, nos esmeramos en decirle a todo al que se nos atraviesa la frase hecha y ya irreflexiva, repetitiva y hueca: feliz año. Hay gente que lo dice como si fuera el dueño del tiempo y lo regala: feliz año. Los diversos medios de comunicación se enredan en la rutina y sin más sueltan la mencionada frase. Es como si a fuerza de convocar la felicidad una y otra vez esta pudiera hacerse presente. Pero es sólo un juego. Los problemas del 2008 siguen y seguirán: el estrenar calendario en casa no exorciza los problemas. Optimista o pesimistamente, no sé si tenga mucho sentido el seguir con la métrica del tiempo. El tiempo es un invento de la sociedad que le permite tener cierto orden para clasificar a las personas, cosas, eventos. Pero nada más. Es como dijo un amigo: “ya paso el año 2000 y no he visto que lo carros vuelen”. Las mejoras no son por acumulación.

jueves, 18 de diciembre de 2008

El mejor regalo

Desde hace tiempo la época navideña ha perdido algo de sentido, su aura religiosa es lo que menos se percibe o lo que le gente menos procura. La fase de solidaridad laica también se pierde.  Y en medio de esto nunca falta el funcionario público que cierre un mensaje de fin de año diciendo que “Dios los bendiga”. Particularmente las dudas que surgen, o que yo tengo, son ¿qué sentido tiene celebrar cuando no hay verdadero motivo? ¿Cómo el sistema de mercado anula las preocupaciones sociales y las transforma en apoyo para diferentes actores políticos? ¿El “espíritu” navideño puede más que cualquier crisis? En todo caso, hay una transformación social que los sociólogos, antropólogos y demás estudiosos de lo social se abocaran para dar explicaciones.

En medio de los “festejos” de fin de año se presenta un verdadero Grinch: la crisis financiera. El fenómeno que surge de un pésimo manejo de los dineros en los Estados Unidos se está traduciendo en un crisis mundial, y para los mexicanos poco a poco, o tal vez de golpe para muchos, en una crisis real: se han quedado sin empleo y no encuentra uno, está totalmente endeudada, salario, aguinaldo y demás percepciones monetarias están pulverizada ante la inflación (la caritativa ayuda de los comerciantes: subir los precios). 

Ignoro hasta dónde esta época de compras no lo sea por culpa de la crisis. La situación amerita una verdadera actitud de cautela y moderación en los gastos. Pese a ello, aún hay quienes cuentan con suficientes tarjetas de créditos que les puede sacar del apuro de no regalar o estrenar lo que sea. 

Bajo la opinión de economistas, y demás analistas una mala época de ventas se traduce en otras cosas: una mayor desaceleración  de la economía, mayor desempleo .Suena y es paradójico, pero el sistema funciona bajo la premisa de compró y luego existo. El ahorro como forma de vida no está de moda.

Los efectos de la crisis financiera también pueden repercutir en otras esferas, como la política. Una crisis política en el sentido de que la sociedad, en su mayoría, vea poca o nula capacidad de la clase política para resolver la demanda básica de tener un empleo para llevar pan y vestido a los hogares,  y tener una mínima esperanza de prosperidad sin estar eternamente endeudado. 

En este sentido no deja de ser contrastante los resultados que dio a conocer Consulta Mitofsky, pues el estudio que evalúa al presidente asegura que Felipe Calderón no se ha visto afectado en sus porcentajes de aceptación (61.3%) ha causa de la mencionada crisis - y de las otras-. El estudio afirma que la gente no lo percibe como culpable, bien por él. Pero la pregunta obligada es ¿eso ayuda a mejorar las condiciones de vida de la gente? Claro que no. La encuesta corresponde al mes de noviembre, habrá que observar cómo se comporta la opinión de la gente en próximos meses.

La cuestión electoral también será receptora de los efectos de la crisis financiera y de seguridad, las dos muy sensibles en cuanto al bienestar social se refiere. Más allá de mencionar cifras de resultados y hacer comparaciones, el hecho es que la antes llamada oposición que criticaba acremente a los gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI), ahora se encuentran, desde su posición como partidos en el gobierno, en circunstancias igualmente criticables. Lo interesante es que el PRI, el partido que muchos daban por muerto en el 2000, sigue vivo, y las encuestas, que sólo son eso, lo ponen como uno de los partidos con mejores perspectivas electorales para las próximas elecciones. Ante esto hay que preguntar acerca de qué ha hecho bien el PRI para recuperar la confianza perdida.

Hay que puntualizar también el hecho de que los partidos antes de oposición tengan serios problemas para resolver los problemas no exime al PRI de responsabilidades. Es un hecho que este país no lo gobierna un solo partido, en todo caso, todos son responsables. Lo que habría que recalcar es que el cambio político, social y económico no se nota mucho.

El próximo año será de retos importantes para nuestra clase política: superar la crisis económica y de seguridad (ya ni mencionar los problemas en el campo, salud, educación y otros). Estos dos temas serán los que van a marcar el debate electoral. Ojalá (y aquí entramos al terreno ético del deber ser) la clase política por fin muestre un verdadero cambio y dejen la demagogia y el cinismo como única forma de alcanzar el poder. En todo caso, este es el mejor regalo que nos pueden hacer los hombres en el poder.


Publicado en Aguas, 18 de diciembre de 2008.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Los retos en seguridad


Se tiene en la celebración de los informes de gobierno y en los años cumplidos en el poder un buen pretexto para reflexionar sobre lo que está en el fondo de los problemas. 

El gobierno de Felipe de Jesús Calderón Hinojosa se ha desarrollado en escenarios siempre difíciles, y parece que los problemas no se resuelven sino que se agravan. Si bien con el paso del tiempo y con un buen manejo de los medios de comunicación masivos pudo manipular la opinión pública para acallar, sofocar o sacar de la agenda pública el tema de la legitimidad de la elección del 2006. Asimismo, el azar, o la mala fortuna, hizo que el Presidente se quedara sin uno de sus colaboradores más cercanos; la muerte de su amigo Juan Camilo Mouriño, a quien impuso en la Secretaría de Gobernación a pesar de violentar la constitución en cuanto los requisitos para ocupar ese cargo. 

Pero el tema que ha causado un verdadero dolor de cabeza al presidente es el de la seguridad. Se cumplió la meta de los cien días para dar resultados y el saldo no es nada positivo. En cien días no se resuelven este tipo de problemas. Desde la falta de sentido común para fijar el plazo de la meta las cosas andaban mal. 

La posición reflexiva del gobierno federal de que no se ha resuelto el problema y que incluso no se sabe por dónde empezar a revertirlo es paradójicamente lo único positivo. No se ha adoptado una estrategia triunfalista a partir de pocos y sonados logros. El gobierno federal se ha dado cuenta que a la opinión pública en este tema no se puede manipular, aunque los intentos están ahí con una serie de spots que anuncian los grandes golpes a secuestradores, narcotraficantes y otros grupos delictivos.

Y en ese sentido Aguascalientes se encuentra también en un contexto difícil. En este año el gobierno estatal y municipal ha sido constantemente cuestionado y se le ha exigido que se recupere la paz que antes caracterizaba a la entidad. Lo más peligroso es que la gente se está acostumbrando a escuchar noticias relacionadas con el narcotráfico sin que haya mayores exigencias a los gobernantes para que resuelvan el problema. Como siempre el gobierno saca provecho de la pasividad ciudadana.

En los tres niveles de gobierno se ha llegado al mismo diagnóstico: el crimen organizado no se ha debilitado, los cuerpos de seguridad no están capacitados para realizar sus tareas y existe una fuerte complicidad con los grupos delictivos.

Desde mi punto de vista se han dejado de lado dos elementos que darían un mejor resultado al problema de la inseguridad: el primero de ellos es la entrar con verdadera seriedad al tema del consumo de la droga, pues se habla de cifras de decomiso, de captura de narcotraficantes, de las armas y millones de dólares que se mueven en este negocio ilegal. Pero de lo que no se habla es de los consumidores, al final de cuentas quienes hacen que se compren armas, se paguen sobornos y hasta ejecuciones son obtenidos de los ciudadanos que pagan por ese producto. No he visto una sola nota que recalque que se detuvieron a un número importante de consumidores o que un porcentaje importante de adictos han dejado de consumir droga por los grandes golpes al narcotráfico. Insisto, es un problema que debe ser abordado con seriedad, si sólo se atiende al problema por el lado del proveedor de la droga pero no del consumidor es porque no quiere ver la realidad. Los ciudadanos quieren un gobierno que atienda los problemas espinosos y que asuma las consecuencias de lo que puede ser la impopularidad en ciertos grupos conservadores o contrarios a ciertas medidas. Hacer creer a la gente que con más dinero en las fuerzas públicas se soluciona el problema del consumo de droga es una irresponsabilidad.

El otro elemento que ayudaría a resolver en buena parte el problema de inseguridad en nuestro país es fortalecer la cultura de la legalidad. El gobierno inadvertidamente  quiere que la gente cumpla la ley “porque es la ley”, una cultura de legalidad a secas, irreflexiva no sirve. Esto se une con lo anterior; si vender y consumir drogas es un delito, por qué el alcohol y el cigarro que también son drogas se venden y consumen sin que se consideren un delito. Se trata de que los ciudadanos cumplan las leyes, pero que lo hagan desde una apropiación de la ley, que sientan que realmente cumplir esas reglas ayudan a vivir mejor, y no como una serie de imposiciones que no tienen sentido. 

Finalmente, debe de recalcarse que la desigualdad es un elemento que fomenta el poco respeto a las leyes. Me refiero a la desigualdad no sólo en el ámbito económico, sino también en el educativo, salud y en el resto de servicios básicos para tener una vida digna. Las consecuencias de la crisis financiera, originada en los Estados Unidos, apenas está comenzando, esperamos que el presidente Calderón y toda la clase política estén a la altura de estos retos y que aminoren el impacto para que la desigualdad social y sus consecuencias no sea mayor.


Publicado en diario Aguas, 4 de diciembre de 2008.

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