viernes, 26 de junio de 2009

Intermitencias de la democracia


La discusión sobre el origen, naturaleza y consecuencia del voto nulo en estas elecciones intermedias ha consumido en buena parte el tiempo de las campañas electorales. El haberse concentrado en este tema la mayoría de las discusiones publicas dejaron de lado lo que finalmente hubiera sido también deseable: haber conocido y discutido las propuestas puntuales de cada uno de los candidatos, de cada uno de los partidos políticos. Quedan siempre los enunciados vagos (los qué), pero los cómo, la propuesta aterrizada y articulada se ha quedado para un mejor momento. La mayoría de los candidatos, como mencioné en otro artículo, prefirió usar lo que las avanzadas técnicas de mercadotecnia política le dictaban: campaña de contraste (eufemismo para ataque) o de no caer en provocaciones (eufemismo para no hablar de temas incómodos). Ninguno cometió errores, todos siguieron su propio camino, lo políticamente correcto; en consecuencia: no hay acuerdos.
El periódico Reforma ha publicado esta semana el resultado de una encuesta nacional vía telefónica que nos da luces para entender un poco mejor cómo están viviendo este proceso los ciudadanos, los grandes invitados al banquete democrático de este 5 de julio.
Menciono que la encuesta fue levantada telefónicamente porque esto relativiza su objetividad, incluso el hecho de que su margen de error estimado sea de más, menos 3.8% y con un nivel de confianza del 95%. Es decir, las encuestas son útiles y son un referente, pero no tienen la verdad.
Hechas las anteriores advertencias, se pueden ver las valoraciones de los mexicanos hacia los partidos políticos en pleno funcionamiento, en pleno proceso electoral. Para 74% de los mexicanos encuestados los partidos políticos son necesarios para el funcionamiento de la democracia; sólo 22% piensan que la democracia no los necesita. De manera contrastante, bajo otra pregunta, ocho de cada diez encuestados afirmó que los partidos actúan sólo siguiendo sus propios intereses; sólo uno de cada 10 considera que toman en cuenta los intereses de los ciudadanos. ¿Cómo entender este contraste? Los ciudadanos describieron por un parte el ideal (la democracia necesita de los partidos) y por otra parte la realidad (los partidos no representan a los ciudadanos, no sirven a la democracia).
En esta tesitura, ante tres opiniones sobre los partidos, la mayoría estuvo de acuerdo en que es necesario "exigirles más responsabilidad y que trabajen mejor" (88%); sólo uno de cada diez cree que "no sirven para nada, hay que rechazarlos"; y sólo 2% lo exonera "están bien, no hay mucho qué criticarles".
Sin ir a más, los últimos resultados descritos son la síntesis de lo que los ciudadanos han pedido y exigido de diferente maneras: más calidad en el trabajo. No se trata de que se vayan todos como pasó en la crisis argentina, sino que haya un cambio sustancial en el forma de trabajar.
Un último dato a resaltar está relacionado con lo que acaparó la atención pública en los últimos días. Se hizo la pregunta: "¿Cree que la anulación del voto es una acción efectiva para mejorar las cosas o que no es efectiva?" La mayoría dijo que no es efectiva, 74%, mientras que prácticamente una cuarta parte dijo que sí (23%). ¿Esto indica un fracaso total de la promoción de anulistas? Creo que no. En otra pregunta más directa: "¿Cuál acción es más efectiva para que el ciudadano se dé a escuchar en estas elecciones del 5 de julio?" El 19% opta por la anulación del voto; siete de cada diez votará por un partido; 8% declara abiertamente que no irá a votar, por el sentido de la pregunta, se supondría que como una forma de protesta. Pero veamos: 19% piensa anular el voto, es mucho más de lo que necesitan cinco partidos para mantener el registro (2% de los votos efectivos), es prácticamente lo mismo que una de las tres fuerzas políticas obtiene regularmente en cada elección. El voto nulo, visto bajo esta única encuesta, puede ser un verdadero llamado de atención, pero como se advirtió, las encuestas son eso, ya se verá el resultado el 5 de julio.
Desde mi punto de vista la democracia no se circunscribe exclusivamente a la participación electoral; es parte fundamental, pero no es todo. Los ciudadanos lo que quieren es tener la capacidad no sólo de premiar a los partidos, dándoles su voto, su confianza. El ciudadano antes consideraba que votar por un partido diferente al gobernante era suficiente para que la oposición triunfante entendiera que debería hacer una mejor gestión de los recursos públicos, pero no era un cheque en blanco. El hecho de que con todo y alternancias no se logren mejores estándares de vida es un indicador de que el voto no es suficiente; falta la otra parte, la rendición de cuentas efectiva que vuelva más responsable al gobernante; la impunidad y una larguísima lista de promesas incumplidas de candidatos que luego fueron gobierno es lo que hace que la gente dude, en momentos, de si la democracia es la mejor forma de gobierno; yo creo que sí lo es, sin dudas, pero tenemos que seguir haciendo el esfuerzo de mejorarla, de hacer ciudadanía, de hacer democracia.

Publicado en diario Aguas, 25 de junio de 2009.

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