jueves, 13 de agosto de 2009

Primer aniversario

Hace algunos meses escuché decir a un empresario la siguiente afirmación: “los únicos que producen riqueza en este país son los empresarios”. Mi carácter no me permitió interrumpir en ese momento el convivio para hacer notar el error de esa idea, o bien, preguntar que estaba entendiendo por empresarios y riqueza, y si ya había hecho un estudio para confirmar su hipótesis. Es cierto, los empresarios producen riqueza en este país, y en todo el mundo, los empresarios ven en su actividad siempre la idea de lucro, obtener una ganancia por el producto o servicio que ofrecen. Pero creo que deben hacerse varios matices a la afirmación, pues de lo contrario parecería que la única actividad en la vida que pudiera valer la pena es la de obtener dinero, “riqueza”.

La afirmación tajante de que los empresarios son lo únicos que producen riqueza me hizo pensar en mi propia profesión, a lo que me dedico: ¿Los investigadores en ciencias sociales no producen riqueza? ¿Somos improductivos y un lastre para nuestra sociedad? ¿El gobierno sólo debería de financiar a proyectos de empresarios? Las tres preguntas reciben un no como respuesta. La investigación en ciencias sociales es productiva y útil, no genera riqueza como las personas dedicadas a los negocios lo conciben, sino que es otra forma de observar y entender estos procesos.

Por ejemplo, un sociólogo nunca le dirá a un empresario como ser más productivo, o qué precio poner a sus mercancías o que ofertas debe ofrecer en épocas navideñas; ese es trabajo de otras profesiones. Lo que le ofrece un sociólogo es una explicación de los diferentes procesos sociales que se presentan en la población con la que interactúa su empresa: el impacto de la tecnología en la vida de los obreros al intentar hacer más productiva la empresa, las implicaciones culturales del consumo de sus productos y un largo etcétera. Si se quiere se puede tomar esas explicaciones para tomar decisiones, pero no es el fin último del sociólogo, del científico social. El fin es encontrar problemas, estudiarlos y tratar de entenderlos, si se busca un beneficio directo, tangible, económico, de lucro, se estaría pervirtiendo la ciencia. Es como pasa con las ciencias exactas, el científico descubre algo y el técnico, otros, le encontraran el sentido práctico.

¿Cuántas investigaciones en el campo de la ciencias sociales se están realizando en México, en Aguascalientes? Globalmente muy poca. Se dejan de pasar infinidad de fenómenos sociales de todo tipo sin la mínima indagación de los hechos. ¿Cómo explicar el fenómeno de miedo por la influenza en Aguascalientes y México? ¿Qué ha pasado con la sociedad hidrocálida al perder ese sentido de tranquilidad y seguridad que se tenía en la entidad? ¿Cuál es la cultura de consumo de agua entre los hidrocálidos? ¿Cuál es la identidad hidrocálida? ¿Cuáles son los procesos públicos y sociales que están definiendo el crecimiento urbano en Aguascalientes? ¿Cómo entender los procesos de cambio político? Y un largo etcétera. Son muchos problemas los que son necesarios estudiar, necesarios no porque se esté dejando de ganar algo, sino porque es peligroso que como sociedad no nos conozcamos. Para la gente que vive su vida sin hacerse mayores cuestionamientos la cosas pasan porque sí: en México lo natural es la corrupción, que los políticos sean deshonestos y no se les castigue, lo normal es que la gente evada la ley, lo natural es que los pobres migren a los Estados Unidos. ¿Las cosas ya están dadas? ¿No es necesario indagar? ¿No hay solución para estos y otros problemas? Claro que sí, pero no es fácil hacer este trabajo y más cuando se dice que las ciencias sociales no sirven, que no producen riqueza.

Este jueves 13 de agosto cumple un año el Colegio de Estudios Sociales de Aguascalientes. La asociación civil es producto de varios factores. Uno de ellos es precisamente de lo que he estado hablando: la necesidad de dar respuesta a problemas de primer orden, que no necesariamente son urgentes, pero sí importantes. El Colegio es un esfuerzo inicial de un grupo heterogéneo de investigadores jóvenes que quieren cambiar el panorama de las ciencias sociales en nuestro estado; ofrecer investigaciones de calidad y que inviten a la reflexión y al debate abierto entre los diferentes sectores de la sociedad; empezar a dialogar, a debatir, a poner las prácticas y teorías sobre la mesa, a ojos e interpretación de diferentes enfoques y con la más absoluta de las libertades.

Quienes integramos el Colegio en esta primera etapa sabemos que no es una tarea sencilla y que rebasa a nuestras propias fuerzas. Estamos concientes que no es un proyecto de unos cuantos investigadores entusiastas, sino que es un proyecto de la sociedad hidrocálida y sus diferentes componentes, es un proyecto de interés público. Es un institución abierta a la sociedad porque se debe a ella y que sin ella no puede prosperar.

Para celebrar el primer año de la conformación legal del Colegio los invitamos a escuchar al Doctor Raúl Trejo Delarbre, periodista e investigador de temas sociales, de los fenómenos de poder y comunicación en nuestro país. Estará con nosotros el próximo viernes 28 de agosto a las 12 de día en el Museo Ferrocarrilero. Será un gusto para nosotros contar con la presencia de este destacado invitado, pero tendremos una mayor satisfacción si tenemos el gusto de tener un amplio público que comparta con nosotros este proyecto.

Publicado en diario Aguas, 13 de Agosto de 2009.

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