miércoles, 30 de junio de 2010

Votar en paz


Antes de su inicio el proceso electoral en Aguascalientes ha estado lleno de problemas. El Congreso local, dominado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), decidió en el 2009 renovar la totalidad del Consejo Electoral. Después de varios enfrentamientos legales entre el Congreso y los Consejeros electorales afectados, se cambió al árbitro electoral ya iniciado el proceso en marzo del 2010: algo nada recomendable si lo que se quiere es garantizar la certeza del proceso electoral.

Otro elemento a tomar en cuenta se encuentra en el papel que ha venido desempeñando el actual gobernador, Luis Armando Reynoso Femat. El estilo de gobernar e intereses personales de Reynoso Femat provocaron un divorcio político y electoral con la dirigencia del Partido Acción Nacional. Reynoso Femat desde el 2007 encontró en el PRI un excelente aliado para gobernar y seguir adelante con sus proyectos. En consecuencia el PRI ha tenido en Palacio de gobierno a un amigo y no ha un opositor.

En esta misma tesitura el candidato del PAN, Martín Orozco Sandoval, tuvo desde el inicio del proceso y a la fecha dificultades legales para mantener su registro como candidato: Una demanda que indica actos de corrupción en su gestión como presidente municipal ha estado apunto de inhabilitarlo en sus derechos políticos de votar y ser votado. Ocupar el tiempo en una defensa legal y no en conseguir votos no es el camino para ganar una elección. El PRI acertó en esta estrategia, pues mientras que el PAN trataba de definir candidatos, el PRI logró unidad y se posicionó en las preferencias desde el primer momento. Incluso conformó una alianza con partidos que han crecido electoralmente en el estado: PVEM y PANAL.

Otro punto a destacar de este proceso electoral y que está como telón de fondo es la violencia. La violencia que no fue protagónica en el 2007 y 2009, lo es ahora. La granada que explotó en frente de la bodega donde están depositados los materiales electorales pone al descubierto una realidad preocupante. ¿Quién orquestó esta acción? ¿Cuál es el objetivo? ¿Cuál es el mensaje? Lo único que puedo interpretar, es que la democracia, esa ensoñación política que algunos tenemos, está en extinción, en peligro. La democracia es ante todo la garantía de que la sucesión en el poder sea pacífica. Un bombazo, la ejecución de un candidato en Tamaulipas, no son indicadores de un proceso electoral pacífico. La violencia amenaza a la democracia.

¿Qué pasará el 4 de julio? Si se observan las encuestas electorales, casi todas ellas dan como ganador al candidato de la alianza que encabeza el PRI. ¿Qué representa el regreso del PRI a la gobernatura estatal? ¿Representa el fracaso de aquella oposición panista que quería el poder para hacer bien las cosas? ¿Representa que el PRI ya aprendió de las derrotas y no volverá a cometer excesos? Entender las motivaciones de los electores no es algo sencillo y sobrepasa el análisis de un sólo artículo.

Bueno, las encuestas pueden equivocarse y el dato objetivo del domingo por la noche nos puede sorprender a todos. En lo particular me conformaré con que me dejen ir a votar en paz.

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