jueves, 20 de marzo de 2008

Evaluación presidencial, petróleo y elecciones


El momento político y económico que vive el país es por demás interesante e inquietante. Por un lado está la constante amenaza de una crisis económica provocada por la difícil situación financiera en Estados Unidos, la reforma energética, un secretario de Gobernación insostenible, el difícil proceso de elección del dirigente perredista, y después de casi dos años, el probable conteo voto por voto de la elección presidencial del 2006.

Un árbitro político natural que debiera encauzar cada una de estos problemas es el presidente de la república; sin embargo, él es uno de los actores que no sólo está involucrado, sino que es parte del conflicto. Lo que lleva como consecuencia que exista un desconocimiento, al menos por una buena parte de los actores políticos, de su validez como interlocutor. Incluso, quien debería realizar el trabajo fino de acercamiento con las posiciones más radicales y construir acuerdos es un elemento más del encono. El secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, es cuestionado por el incumplimiento de requisitos constitucionales para ser secretario de estado, así como por los beneficios que ha recibido de los negocios que han tenido su familia y él con Pemex, siendo funcionario público.

Ahora bien, la empresa encuestadora Consulta Mitofsky, que dirige Roy Campos, en días pasados ha dado a conocer la evaluación ciudadana correspondiente al quinto trimestre de la gestión de Felipe Calderón. Esta medición del presidente de la república permite tener un instrumento para conocer, a nivel ciudadano, el capital político con el que puede resolver o no, los conflictos que se han mencionado. La falta de reconocimiento por los diferentes actores políticos, como el Partido de la Revolución Democrática (PRD), pueden ser superados si al final la gente da su respaldo al presidente.

La encuesta levantada en el mes de febrero revela que el desempleo (22.3%), inseguridad (20%), pobreza (10.5%) y narcotráfico (7.8%) son los principales problemas que preocupan a los mexicanos.
 
El nivel de aprobación que otorgan los ciudadanos al presidente Calderón Hinojosa es de 61.4%, y de quienes lo desaprueban es de 36.5%. Los porcentajes son bajos, pero no se consideran críticos. De igual forma la calificación que obtiene el presidente por su gestión es de 6.8; de igual manera es una calificación baja pero aceptable.

En todo caso, la lectura es que el presidente está en un momento de inflexión: o cae en una verdadera crisis de aceptación o logra superar de una vez varios de los cuestiona-mientos y dudas que hay acerca de su investidura y desempeño.

Un primer elemento que determinará en buena medida el futuro de la presidencia de Calderón será la reforma energética, pues toca una fibra muy sensible de todos los mexicanos: el petróleo. Con la expropiación que realizó hace 70 años el general Lázaro Cárdenas a empresas extranjeras se recuperó no sólo la riqueza del subsuelo sino que fue un acto fundacional del Estado mexicano, pues fue todo un desafío el que hizo el país a las potencias mundialesó; y aún más, el presidente Cárdenas recibió un apoyo popular genuino y que persiste hasta la fecha.

En este renglón, de acuerdo con la encuesta dirigida por Alejandro Moreno del Grupo Reforma, en el mes de febrero, el ex presidente Lázaro Cárdenas tiene el más alto porcentaje de popularidad: 57%. Incluso, una de las conclusiones del estudio es que el ex candidato del PRD a la presidencia, Andrés Manuel López Obrador, ha recuperado popularidad a partir del debate de Pemex y la reforma energética: de tener 30% en diciembre, ahora registra un 37% (el porcentaje más alto para el tabasqueño de lo que va del sexenio).
 
De igual manera, es importante observar lo que está pasando con el proceso interno del PRD, pues de ello dependerá la forma cómo lleve la relación con el Ejecutivo y la postura que adopte en torno a la reforma energética. A pesar de que las encuestadoras contratadas por el propio PRD dieron como vencedor a Alejandro Encinas, habrá que esperar hasta el domingo para tener un ganador oficial.

Finalmente, en medio de todos estos asuntos, el nuevo presidente del Instituto Federal Electoral, Leonardo Valdés Zurita, se ha pronunciado a favor de que, utilizando un método sui generis, se logre saber el contenido de cada una de las boletas del proceso electoral del 2006, antes de ser destruidas como dispone el Cofipe. Es sin duda una solución que, como se ha dicho en varios momentos y foros, daría respuesta al reclamo del PRD, y otros actores, de conocer y contar los votos uno a uno. Con ello, de manera optimista, se resolvería el problema de la legitimidad del presidente Calderón y quedaría cerrado ese expediente. La cuestión es que para algunos ya es demasiado tarde, y en todo caso, ¿qué pasaría si en ese cómputo extraoficial el resultado es otro?

Publicado en diario Aguas (20/3/2007)

3 comentarios:

Kazilar dijo...

See here or here

Rubén dijo...

¿Cuanto te pagan por esta columna?

Es que no veo aporte y se me hace muy interesante que un editor se aviente a publicar un resumen tan pobre de la situación actual.

He leído otros de tus posts y este lo encuentro triste. Desolado.

Encuentro que tu miedo a dar un apoyo abierto al recuento (no hay tal recuento, se exhibirían las boletas, sin que ninguna autoridad pueda cambiar los resultados de la elección qua ya fue dictaminada) es triste.

Yo no apoyo el recuento. No creo que Andrés López haya ganado en el 2006. No creo tampoco en el liderazgo light de Felipe Calderón. Creo que la salida al atolladero está ahora en nosotros los ciudadanos.

Un saludo. ¡A darle!

Jesús Aguilar López dijo...

Rubén:

No puedo contestar a comentarios pobremente formulados y además groseros. El recurso bobo de ¿cuánto te pagan? Es muy bajo. Me precio de entablar diálogo con gente que sabe respetar al otro.

Cualquiera que me lea de manera objetiva sabrá que usted está equivocado.

Saludos.

Atte.
Jesús Aguilar López.

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