jueves, 17 de enero de 2008

Los hombres que rodean al presidente


Por lo regular cada semana está marcada por un evento que pone la pauta para la discusión en los diferentes medios. Por la publicación programada en esta semana de las reformas al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electores (Cofipe) se esperaba que este tema dominara el debate, aún más porque los señores diputados ya se acordaron de los pendientes que dejaron en el 2007, como el de designar al nuevo presidente del Consejo General del Instituto Federal Electoral, junto con otros dos consejeros. Pues no; la atención pública ahora se ha desplazado de la represión a la libertad de expresión (la salida de Carmen Aristegui de W Radio) a los cambios del gabinete del presidente Felipe de Jesús Calderón Hinojosa.

El célebre florentino Nicolás Maquiavelo afirmó que: «La primera opinión que se tiene del juicio de un príncipe se funda en los hombres que lo rodean; si son capaces y fieles, podrá reputárselo por sabio, pues supo hallarlos capaces y mantenerlos fieles; pero cuando no lo son, no podrá considerarse prudente a un príncipe que el primer error que comete lo comete en esta elección». Es evidente que el presidente de la república está colocando a gente que le es de todas sus confianzas, es decir fieles, los tres cambios en las secretarías tienen esa lógica. Mas la capacidad para el cargo es algo que no se puede observar a primera vista.

Al no existir un mecanismo claro para la designación, evaluación y cambio de los ministros de gobierno en este país, ya que por gracia constitucional el presidente tiene la facultad de quitar y poner como mejor le parezca a sus colaboradores, se tiene que recurrir a toda clase de interpretación para deducir los verdaderos motivos.

El abogado Germán Martínez Cázares, hombre de todas las confianzas del presidente fue removido como secretario de la Función Pública para ocupar una posición de mayor importancia política: la presidencia del Partido Acción Nacional (PAN), un espacio que le causó a Calderón varios conflictos por su anterior dirigente, Manuel Espino. El lunes de esta semana hace un cambio importante en el área social, quita a Beatriz Zavala Peniche de la Secretaría de Desarrollo Social y nombra a Ernesto Cordero Arroyo, quien estuvo con Felipe Calderón desde que éste ocupó la Secretaría de Energía en tiempos de Vicente Fox. Y finalmente, el miércoles presenta su renuncia el ex gobernador de Jalisco como secretario de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña, quien no era el hombre más cercano al presidente, ni con capacidad política para estar al frente de una secretaría que demanda sobre todo diálogo y negociación; tal vez la única virtud que tenía Ramírez Acuña fue haber «destapado» a Felipe Calderón como aspirante a la presidencia. La lectura entonces es que la posición era más por un pago de favores que un reconocimiento a sus habilidades políticas. Al jalisciense lo sustituye Juan Camilo Mouriño Terrazo, quien se había desempeñado primero como coordinador de campaña de la candidatura de Calderón y luego como jefe de la Oficina de la Presidencia.

De padre español y madre mexicana, Camilo Mouriño tuvo un papel importante en la campaña presidencial, pues fue el cerebro detrás de la campaña sucia hacia el perredista Andrés Manuel López Obrador. Sin duda, Felipe Calderón le debe gratitud a este personaje. No obstante ello, es interesante ver cómo un típico hombre tras el poder, como lo era José Córdoba Montoya en el sexenio de Salinas de Gortari, pase de la oscuridad y discreción que proporciona un puesto como el de jefe de Oficina de la Presidencia, a ser actor de primera línea; ya no será el que escribe los libretos de los spots sino que él los actuará.

Este es probablemente el primer obstáculo a salvar del nuevo secretario; la imagen que tiene de ser una persona que utiliza los medios para alcanzar los fines, así tenga que echar mano de recursos poco ortodoxos, como los que usó en la pasada campaña.

Algunos otros analistas han visto una temprana preparación del delfín de Felipe Calderón para el 2012, algo que creo totalmente desmedido y poco prudente de analizar en enero del 2008, pero la política mexicana es bondadosa en sorpresas. En esta misma tesitura lo que se puede decir es que, en dado caso, se tiene un largo trayecto que recorrer y que si bien la Secretaría de Gobernación es la posición política que más reflector da, es también la que más desgasta; el caso más reciente fue el de Santiago Creel Miranda, que duró en el cargo prácticamente todo el sexenio, pero ello no le permitió alcanzar la primera meta de ser el candidato de su partido.

Por otro lado, no se ve la posibilidad que Mouriño pueda sortear un segundo y decisivo obstáculo: que la oposición más crítica, el PRD y AMLO, tengan disposición de diálogo con el joven político. Aún más, puede ser que el tema sea un nuevo recurso con el que se abran nuevamente las heridas del 2006. Aunque también es cierto que en el PRD hay personajes con posiciones moderadas que están dispuestas a pactar con el enemigo.

Lo cierto es que este año será muy difícil por la guerra contra el narco, que no se ve cuándo y de qué manera la vaya a ganar el gobierno; la estabilidad económica que pende prácticamente de un hilo; los posibles estragos que va a ocasionar el TLCAN en el sector agropecuario y; para aumentar el grado de dificultad, la crispación política y social que va a generar la reforma energética que Felipe Calderón va impulsar, todo ello sin mencionar los problemas económicos que tiene en estos momentos Estados Unidos y la sucesión presidencial que les ocupa.

El presidente está eligiendo a la gente de su confianza; esperemos que se cumpla el otro requisito que menciona Maquiavelo: que sean capaces.


Publicado en el periódico Aguas (17/01/2008)

2 comentarios:

Monica dijo...

Pues lo prometido es deuda y aquí estoy. Muy atinados sus comentarios jóven politólogo. No podría estar más de acuerdo. Y bueno pues como dice la Cristina Pacheco, aquí nos tocó vivir. Saludos!!

Alex Ricardo Caldera Ortega dijo...

Chuy muy buena colaboración, como siempre debo decir. Lo de Carmen Aristegui no es para menos. Su espacio para mi era escencial, realmente encontraca un espacio libre y con aporte al proceso de construcción demorática. Realmente la admiro como su entrega como periodista con responsabilidad política.

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