jueves, 10 de enero de 2008

Elecciones primarias en EU


Nuestros vecinos del norte están iniciando su proceso electoral para elegir nuevo presidente. Es de considerar que en Estados Unidos (EU) las elecciones no causan mayores estragos a la estabilidad política y económica, como casi siempre pasa en nuestro país. La novedad en el proceso norteamericano es la fuerte disputa por la nominación del Partido Demócrata.

El sistema electoral norteamericano no es para nada perfecto; sus debilidades se dejaron ver en las elecciones presidenciales del 2000, en las que quedó la sensación de que al candidato demócrata -Al Gore- le arrebataron el triunfo, pues tenía mayoría de votos ciudadanos, pero no la mayoría de los votos de los delegados (el voto es indirecto, los ciudadanos eligen grandes electores, quienes luego darán su voto a uno de los candidatos). No obstante aquella mala experiencia, continúa funcionando el sistema electoral norteamericano bajo las mismas bases.

Las elecciones primarias son el primer paso; en esta etapa son los miembros de cada uno de los dos grandes partidos norteamericanos quienes eligen a sus respectivos candidatos. De manera ordenada, este proceso es llevado casi a la par por los dos partidos. Estas asambleas partidarias, también llamadas caucus, tienen su inicio en dos estados que este año decidieron adelantar la elección para tener mayor influencia en el proceso de nominación: Iowa y New Hampshire. Quienes salgan victoriosos en estos dos estados pueden marcar una tendencia que puede ser definitoria para la nominación.

Cuesta trabajo entender el comportamiento electoral norteamericano: a pesar de ser una nación sumamente plural, en cuestiones políticas se marcan sólo dos tendencias, las cuales no son tan distintas una de otra. Lo que siempre ha sido claro es que el Partido Demócrata acoge más a las minorías de lo que lo hace el Partido Republicano. De manera sencilla se puede decir que son dos partidos de derecha, sólo que el republicano es más radical y el demócrata un poco más moderado.

Ahora bien, lo que llama la atención de este proceso es la disputa por la nominación del Partido Demócrata. Por un lado está la ex primera dama y ahora senadora Hillary Clinton, y por otro está el senador Barack Obama, con la peculiaridad éste último de ser el primer precandidato negro o de color (lo que sea políticamente correcto) en tener posibilidades de ganar la presidencia del país más poderoso del mundo.

Los sondeos y encuestas antes de iniciar el proceso de los caucus daban una cómoda ventaja a la senadora de Nueva York: 45% para Hillary; 27% para Obama, con la salvedad de que el porcentaje de Hillary viene a la baja y el de Obama a la alza.

En esta tesitura se puede constatar que a pesar de contar con más recursos económicos y una presencia mediática mayor, Hillary Clinton no tiene todas consigo, y una señal clara de ello es que perdió la primera elección en Iowa frente a Obama. Y apenas si pudo ganar la elección de New Hampshire en días pasados. Los electores demócratas (como cualquier simpatizante de partido en el mundo) debe elegir el candidato que tenga más posibilidades de ganar frente al opositor, el candidato republicano; el verdadero objetivo está en la elección del 4 de noviembre.

Las propuestas de uno y otro nos son muy distintas; al parecer las promesas que más venden es la retirada de tropas en áreas de conflicto (algo que evidentemente no lo van hacer). Este punto es lo que realmente pesa a la candidatura de Hillary, el apoyo que como senadora dio para la invasión a Irak, y además que pesa en el colectivo norteamericano la idea de que un par de familias domine por tanto tiempo en la Casa Blanca. Con todo y que sería benéfico que una mujer llegará a liderar a EU, el hecho de pertenecer a la clase política que no ha hecho tan bien las cosas pesa demasiado. Por su parte Obama (de padre keniano y madre blanca de Kansas) tiene una imagen fresca, y da la sensación de que a pesar de formar parte de la clase política, está del lado del pueblo norteamericano y no de los poderosos. Obama tiene en este momento la imagen de representar el cambio y es lo que lo puede llevar a la presidencia. La mayor crítica que le han hecho es su falta de experiencia, y por ende se le dificultarían resolver asuntos de índole internacional, como el de Irak.

En general, y a pesar de que Obama se unió a las marchas de los migrantes en EU y ha manejado un discurso de verdadera preocupación por este asunto, no se ve hasta el momento que México o Latinoamérica sea un tema que marque el debate y defina posiciones entre candidatos.

La pregunta que cabe hacerse es si ¿los demócratas optarán por el camino ya recorrido por los Clinton (Bill y ahora Hillary) o le apostarán a una renovación con Barack Obama Independientemente de quien gane la nominación, lo que ya es prácticamente un hecho es que el elector norteamericano tendrá por primera vez la oportunidad de romper con el modelo de líder tradicional.

Imagen: Tomada de New York Times, Chris Reed.

Publicado en el diario Aguas (10/I/2008)

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