jueves, 24 de enero de 2008

El tema electoral y la crisis económica


La semana pasada se publicaron en el Diario Oficial las reformas al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe); pese a este paso importante, no se puede decir que se cierra la discusión de la reforma electoral; al contrario, apenas empieza, pues aún queda un paquete grande de leyes secundarias que deben ser modificadas, más las respectivas reformas a las legislaciones electorales locales para que se puedan completar las reformas constitucionales.

Aún más, se tiene que definir pronto quiénes serán los próximos integrantes del Consejo General del Instituto Federal Electoral (IFE), incluyendo a su presidente, lo que va a traer nuevamente el debate entre los diputados, pues la elección federal intermedia está más cerca de lo que parece.

Tan cerca está la próxima elección que ya dos asociaciones políticas nacionales han alzado la mano para constituirse como partidos políticos. Se trata de la asociación Rumbo a la Democracia, y la Unión Nacional Sinarquista. Ambas al parecer ya cuentan con todos los requisitos para que iniciando el mes de febrero el Consejo General del IFE, que preside provisionalmente Andrés Albo, comience a revisar la documentación básica que exige la ley electoral.

Es interesante ver cómo en un país donde la mayoría de los ciudadanos rechaza la creación de nuevos partidos se siga incrementando el número de éstos. Actualmente gozan de registro ocho (se sumó en la última elección el Partido Nueva Alianza y el Partido Alternativa Socialdemócrata), y si se dan los nuevos registros condicionados a obtener el dos por ciento de la votación como mínimo para la próxima elección del 2009 serán diez las opciones que tendrán los ciudadanos para elegir.

Desde una perspectiva optimista (teórica), es preferible que el poder se reparta en un mayor número de manos, de partidos; no es benéfico que el poder se concentre en pocos, ya que esto hace que prevalezcan los intereses de un mismo grupo y se desvirtúa la función del gobierno. Además que es poco aceptable creer que siendo un país de 115 millones de mexicanos, con diversas formas de pensar y de ser, se dividan únicamente entre tres: panistas, priístas y perredistas. Es casi lógico que se deban dar más opciones a los ciudadanos.

El gran problema es que los partidos, tanto los grandes como los emergentes, hacen un uso del poder deficiente, que efectivamente hace pensar a la mayoría de los mexicanos que no vale la pena darle entrada al juego electoral a más de lo mismo: partidos que no representan a ciudadanos sino a grupos de interés. La crisis de credibilidad de los partidos políticos va en ese sentido: no ven en ellos una preocupación genuina de los intereses públicos. En todo caso cada elección es para los partidos políticos una oportunidad para reconciliarse con el elector y el ejercicio del poder para refrendarlo o perderlo, según sea el caso.

Lamentablemente ni el nuevo Cofipe ni ninguna otra ley permiten transformar esta realidad. El único camino es que cada vez más ciudadanos exijan de sus gobernantes mejores resultados, pero no sólo en el tiempo de campañas políticas sino de manera cotidiana; la pregunta en este sentido es ¿cómo hacer detonar la participación? ¿Hasta que los problemas rebasen totalmente a las autoridades?

La coyuntura económica
El otro tema que deseo tocar es el de la situación económica. Si la crisis económica dependiera de los augurios que se leen en los periódicos y distintos sitios de internet, se podría afirmar que ésta ya es un hecho. Por lo pronto han logrado que los lectores se encuentren en un estado de incertidumbre, pues hay un discurso oficial que sube la moral, pero que no es reflejo de la realidad.

Lo real es que el México de hoy se encuentra en una encrucijada; a reserva de hacer un mayor análisis, se puede afirmar que hay una verdadera coyuntura, la cual no tiene su origen en la esfera política sino en la económica, debido principalmente a la temible situación de Estados Unidos: la recesión económica.

El presidente Felipe Calderón ha manifestado que le agradan las situaciones difíciles, que está preparado para la adversidad; es cierto, él está preparado, pero el resto de los mexicanos no. México sigue dependiendo en muchos sentidos de Estados Unidos; no es para nada falso aquella frase que si a Estados Unidos le da catarro a México le da pulmonía. El gran reto para el presidente va ser administrar una posible crisis económica y evitar que se convierta en una crisis política, pues cualquier autoridad se vuelve endeble si se le ha pegado donde más le duele a los ciudadanos: en los bolsillos.

Publicado en el periódico Aguas (24/1/2008)
Imagen: Gregory Colbert.

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